El Grupo de Inversiones
Suramericana, reconocido en los mercados globales bajo la marca Grupo SURA, se
ha consolidado como una de las instituciones financieras más influyentes y
determinantes en la arquitectura económica de América Latina. En el transcurso
de las últimas ocho décadas, esta organización ha transitado desde su génesis
como una compañía aseguradora local en Medellín hacia una posición de liderazgo
regional como una gestora de inversiones de vanguardia, con un enfoque técnico
especializado en servicios financieros. Su relevancia no se limita
únicamente a su capacidad de generación de utilidades, sino que representa un
modelo de gobierno corporativo y una visión de sostenibilidad que ha servido
como referente para el mercado de capitales en las economías emergentes de la
región.
Grupo SURA se define hoy como
la compañía holding que encabeza el conglomerado financiero SURA-Bancolombia,
una estructura robusta que opera en once países de América Latina. Su
enfoque estratégico está dedicado exclusivamente a los servicios financieros,
abarcando sectores críticos como seguros, pensiones, ahorro, inversión, gestión
de activos y banca universal. Al representar un pilar de la estabilidad
financiera regional, la organización gestiona activos bajo manejo que superan
los COP 800 billones al cierre de 2025, lo que equivale a una magnitud capaz de
influir directamente en el dinamismo de los mercados locales de valores y en la
movilización de capitales hacia el desarrollo productivo.
La historia del Grupo SURA es
una narrativa de adaptación y visión de largo plazo que comenzó el 12 de
diciembre de 1944 en Medellín, Colombia. Fundada originalmente como la
Compañía Suramericana de Seguros, la compañía tenía como misión inicial cerrar
la brecha en el mercado de seguros generales en un país que iniciaba su proceso
de industrialización. En 1947, la empresa incursionó en el ramo de vida,
sentando las bases de lo que hoy es su filial suramericana.
Durante la segunda mitad del
siglo XX, la compañía desempeñó un papel protagónico en el nacimiento de
instituciones clave para la economía colombiana. En 1945, participó activamente
en la creación del Banco Industrial Colombiano (BIC), el cual tras varias
fusiones y adquisiciones —incluyendo la compra del Banco de Colombia en 1997—
se transformó en Bancolombia, la entidad financiera líder del país. Las
décadas de los setenta y ochenta estuvieron marcadas por una diversificación
estratégica hacia la capitalización, el financiamiento y el leasing, creando
entidades como Subcapitalización y Suleasing que fortalecieron el ecosistema
financiero nacional.
En 1997, se produjo un hito estructural fundamental, la separación de la cartera de inversiones de la actividad aseguradora operativa. Este movimiento dio origen formal a lo que hoy conocemos como Grupo SURA (entonces Compañía de Inversiones Suramericana) y permitió una gestión de capital más eficiente, separando el riesgo operativo del negocio de seguros del riesgo de inversión del holding.
El siglo XXI trajo consigo la consolidación de SURA como un actor regional. En 2001, la alianza con Munich Re, que adquirió una participación minoritaria en Suramérica, validó los estándares técnicos de la compañía a nivel global. No obstante, el salto cualitativo más significativo ocurrió en 2011, cuando Grupo SURA adquirió los activos de ING en América Latina. Esta transacción, una de las más grandes realizadas por una empresa colombiana, permitió el ingreso a los mercados de pensiones y fondos de inversión en cinco países, naciendo así SURA Asset Management.
En 2015, la
internacionalización se profundizó con la compra de los activos de la
aseguradora británica RSA en la región, lo que expandió la presencia de Seguros
SURA a países como México, Chile, Uruguay, Brasil y Argentina. Estas
adquisiciones transformaron al grupo en una plataforma de inversión regional,
capaz de capturar el crecimiento económico de las diversas geografías
latinoamericanas y diversificar el riesgo soberano de sus
operaciones.
Para comprender qué representa
Grupo SURA en la actualidad, es imperativo analizar el proceso de
reconfiguración de su estructura de propiedad iniciado a finales de 2021.
Históricamente, SURA formaba parte de un sistema de participaciones cruzadas
con Grupo Argos y Grupo Nutresa, conocido informalmente como el Grupo
Empresarial Antioqueño (GEA). Este modelo, aunque exitoso durante décadas
para proteger a las empresas de tomas de control hostiles y fomentar una visión
de largo plazo, presentaba desafíos de valoración para los inversionistas, ya
que los precios de las acciones a menudo incluían un descuento por la
complejidad de la estructura.
La irrupción del Grupo
Gilinski mediante una serie de Ofertas Públicas de Adquisición (OPA) hostiles
entre 2021 y 2022 puso en evidencia la necesidad de evolucionar la estructura
corporativa. Tras un periodo de intensa volatilidad y litigios, en junio
de 2023 se firmó el "Acuerdo Marco" (o Acuerdo de Madrid), un proceso
de intercambio de acciones diseñado para simplificar la propiedad de las
compañías. El acuerdo estipuló que Grupo SURA y Grupo Argos dejarían de
ser accionistas del negocio de alimentos (Nutresa), a cambio de que los
inversionistas de Gilinski e IHC (International Holding Company) entregaran sus
acciones en Grupo SURA.
La ejecución de este acuerdo
culminó en julio de 2025, marcando el fin de las participaciones cruzadas y la
especialización total del Grupo SURA en servicios financieros. Como
resultado de este proceso, se liquidó la "Sociedad Portafolio" y se
distribuyeron las acciones de manera directa a los accionistas minoritarios,
quienes ahora poseen una participación más limpia y directa en el holding
financiero. Para el mercado, esto representa una evolución hacia una
estructura más transparente y fácil de valorar, eliminando el ruido de otros
sectores industriales y permitiendo que la administración se enfoque
exclusivamente en optimizar el retorno sobre el patrimonio tangible de sus
filiales financieras.
Suramericana es la filial
especializada en la industria de seguros, posicionada como la tercera
aseguradora de origen latinoamericano por primas emitidas en la
región. Opera en nueve países, entregando soluciones en seguros generales,
vida y salud. En 2024, Seguros SURA generó ingresos por COP 10 billones en
primas emitidas, destacándose por un crecimiento del 18% en las pólizas de
salud y riesgos empresariales, lo que demuestra su capacidad para responder a
las necesidades cambiantes del mercado pospandemia.
Un aspecto crítico de la
gestión reciente en Suramérica ha sido el proceso de retiro voluntario del
sistema de salud en Colombia a través de EPS SURA. Esta decisión
estratégica se tomó para proteger el capital de la organización ante las
deficiencias financieras crónicas del sistema de salud nacional, permitiendo
que la filial se concentre en sus ramos de seguros voluntarios y planes
complementarios, donde los márgenes de rentabilidad son superiores y más
sostenibles.
SURA Asset Management es el
líder regional en la industria previsional (pensiones) y una plataforma de
inversión robusta para clientes institucionales e individuales. A finales
de 2025, los activos bajo manejo superaron ya los COP 800 billones, con un
crecimiento anual del 15,6 %. Esta unidad ha sido el motor de la
rentabilidad patrimonial del grupo, logrando una utilidad neta de COP 1,08
billones a septiembre de 2025, un incremento del 24,4 % frente al año
anterior.
La estrategia de esta unidad
se ha diversificado más allá de las pensiones obligatorias, impulsando SURA
Investments como una plataforma regional de gestión de activos que captura el
ahorro voluntario de la creciente clase media en México, Chile, Perú y Colombia. A
pesar de los desafíos planteados por las reformas pensionales en la región, la
escala operativa y la eficiencia en la gestión de portafolios permiten a SURA
AM mantener retornos tangibles sobresalientes.
Aunque Grupo SURA no ejerce
control directo, su participación del 24,5 % en Bancolombia es una de sus
inversiones más valiosas. Bancolombia es el banco líder en Colombia y
posee una presencia dominante en Centroamérica a través de Banistmo (Panamá),
Banco Agrícola (El Salvador) y BAM (Guatemala). A septiembre de 2025, esta
participación reportó una utilidad neta acumulada de COP 5,7 billones para el
grupo, un aumento del 23,2 % respecto a 2024, impulsado por una mejora en la
calidad de la cartera y el control del costo de crédito.
El comportamiento bursátil del
Grupo SURA en los últimos doce meses ha sido una de las historias de éxito más
notables en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). Tras años de cotizar con
descuentos significativos debido a la incertidumbre del desenroque y las
tensiones regulatorias, los títulos de la compañía han experimentado un
"rally" de valorización impulsado por los resultados financieros
históricos y la simplificación corporativa.
Al cierre de diciembre de
2025, la acción ordinaria () cotizaba en niveles de COP 55,160, mientras que la
acción preferencial () se situaba alrededor de los COP 44,000. Durante el
último año, el crecimiento acumulado de la acción ordinaria fue del 84% y el de
la preferencial alcanzó un impresionante 134%. Este desempeño ha llevado a
que el spread entre ambas acciones se cierre drásticamente, situándose en
niveles inferiores al 10% en diversas jornadas, lo que indica una normalización
en la percepción de valor por parte del mercado.
A pesar de estas alzas, las
métricas de valoración sugieren que las acciones aún cotizan con un descuento
importante frente a su valor en libros, transando aproximadamente entre 0.44x y
0.46x de su valor patrimonial. Este descuento se atribuye en parte a la
prima de riesgo país de Colombia y a la incertidumbre sobre las reformas
estructurales del gobierno, pero representa una oportunidad de valor para
inversionistas con un horizonte de largo plazo que confían en la capacidad de
generación de caja de las filiales.
Un factor determinante en el
comportamiento reciente de las acciones ha sido la inclusión en índices
bursátiles internacionales. La especie preferencial ingresó al MSCI Global
Small Cap, lo que ha aumentado significativamente su liquidez y ha atraído flujos
de fondos pasivos institucionales. Asimismo, la compañía ha fortalecido su
presencia en índices de sostenibilidad como el FTSE4GOOD, lo que garantiza que
las acciones formen parte de los portafolios globales con criterios ambientales,
sociales y de gobierno corporativo (ASG).
La decisión de invertir en
Grupo SURA debe fundamentarse en una tesis de inversión que combine la
rentabilidad por dividendos, el potencial de valorización por cierre de brechas
y la solidez del flujo de caja operativo. Para muchos analistas, Grupo SURA es
hoy una opción "estimulante" por varias razones estratégicas.
Uno de los principales
estímulos para los inversionistas es la política de dividendos de la
organización. La Asamblea de Accionistas decretó para 2025 un dividendo de COP 1.500
por acción, lo que representa un crecimiento del 7,1 % frente al año
anterior. Si se analiza el periodo 2019-2025, el dividendo ha crecido a
una tasa anual compuesta del 18,2 %, superando con creces la inflación
acumulada en Colombia. La meta del grupo es aún más ambiciosa: busca
duplicar el pago de dividendos para el año 2028, alcanzando los COP 3.000 por
acción. Este flujo de caja predecible convierte la acción en un activo
atractivo para portafolios de renta variable con enfoque en
ingresos.
Los resultados financieros de
2025 han sido extraordinarios. Con una utilidad neta acumulada de COP 2.5
billones a septiembre, la compañía ha superado todas las proyecciones
iniciales. El retorno sobre el patrimonio ajustado () cerró en 13,8 % para
los últimos doce meses, mostrando una senda de crecimiento constante hacia el
objetivo estratégico de situarse entre el 14% y el 16%. Esta rentabilidad
está apalancada por una gestión eficiente de los activos tangibles, donde
el (Return on Tangible Equity) alcanza niveles superiores al 24%,
destacándose frente al promedio del sector financiero en América
Latina.
A pesar de que el precio de la acción ha subido significativamente, el hecho de que aún transen por debajo de su valor fundamental (valor justo estimado por analistas en COP 59,100 - 63,000) sugiere que todavía existe un espacio para la apreciación. La reducción del número de acciones en circulación tras la escisión significa que cada accionista remanente tiene ahora una "tajada" más grande de una empresa que genera utilidades récord, lo que en finanzas corporativas es una señal inequívoca de valor para el inversionista.
Toda inversión conlleva
riesgos, y el Grupo SURA no es ajeno a las volatilidades del entorno
latinoamericano. Es fundamental que el inversionista considere estos factores
antes de tomar una decisión.
El principal foco de
incertidumbre radica en las reformas estructurales del gobierno colombiano. La
reforma pensional, por ejemplo, altera la dinámica de captación de recursos de
las AFP como Protección (filial de SURA AM), reduciendo el flujo neto de aportes
obligatorios en ciertos pilares. Aunque SURA ha diversificado su modelo
hacia el ahorro voluntario y la gestión regional de activos, la transición
operativa hacia el nuevo sistema podría generar volatilidad en las utilidades
de esta unidad a corto plazo.
Asimismo, el ciclo electoral
de 2026 en Colombia añadirá una capa de incertidumbre al mercado de capitales.
Un entorno percibido como hostil a la empresa privada podría elevar la prima de
riesgo y afectar temporalmente la cotización de las acciones, a pesar de los
buenos resultados operativos.
Aunque Grupo SURA ha
demostrado una gestión prudente de su deuda, el nivel de apalancamiento del
holding alcanzó los COP 7,1 billones en 2024 debido a las transacciones de
consolidación. El ratio de deuda neta/dividendos recibidos se sitúa cerca
del 4.0x, un nivel que las calificadoras monitorean de cerca. Si bien la
compañía proyecta una reducción orgánica de deuda de entre USD 100 y USD 150
millones anuales mediante el flujo de caja, cualquier deterioro significativo
en los dividendos recibidos de sus filiales internacionales podría presionar su
calificación crediticia.
A pesar del retiro voluntario
de la EPS SURA, la gestión de los pasivos remanentes y las posibles
contingencias legales derivadas del sistema de salud en Colombia siguen siendo
un factor de atención para el área jurídica de la compañía. No obstante,
los estados financieros al tercer trimestre de 2025 muestran que estos riesgos
están adecuadamente provisionados y no deberían comprometer la estabilidad del
holding financiero.
El Grupo de Inversiones
Suramericana representa una institución que ha sabido transformar una crisis de
gobernanza y una estructura de propiedad obsoleta en una oportunidad de
modernización y foco estratégico. Al consolidarse como un "pure play"
en servicios financieros, la organización ha despejado el camino para que el
mercado valore su verdadera capacidad de generación de
riqueza.
Desde una perspectiva
histórica, el comportamiento del grupo demuestra una resiliencia excepcional y
una disciplina de capital que ha recompensado al accionista fiel con dividendos
crecientes y una expansión geográfica inteligente. En la actualidad, las
acciones de SURA ofrecen una combinación atractiva de valor (por su
descuento frente al valor contable) y crecimiento (por la expansión regional de
SURA Asset Management y Bancolombia).
Para un inversionista
sofisticado, el Grupo SURA es una pieza fundamental para obtener exposición al
sector financiero latinoamericano. Si bien los riesgos regulatorios en Colombia
son reales, la diversificación de la compañía en mercados como México y Chile,
sumada a su liderazgo indiscutible en la región, actúa como un mitigador
natural. En conclusión, invertir en Grupo SURA en 2025 y de cara a 2028 es una
apuesta por una organización sólida, éticamente responsable y financieramente
vigorosa, que se encamina a un periodo de rentabilidad histórica y
consolidación regional.
La tesis de SURA que se madura
en un horizonte de 3 a 5 años, alineada con las metas de 2028, es vital seguir
de cerca la implementación de la reforma pensional y el desenlace del sistema
de salud en Colombia. El rendimiento por dividendo de la acción
preferencial sigue siendo uno de los más competitivos del MSCI Colcap. La
permanencia en índices de sostenibilidad garantiza un estándar de gestión que
reduce el riesgo de gobernanza y reputacional.



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