Toda profesión es, en última
instancia, una extensión del ecosistema. Se puede abrir con la idea de que la
economía tradicional ha ignorado los "costos invisibles" de la
producción, y que el libro Economía Agroambiental surge como el manual
necesario para corregir este rumbo.
El corazón del problema, la
maximización vs. la regeneración. Es fundamental explicar que el modelo actual
de buscar la utilidad máxima a corto plazo es un error de cálculo financiero y
ecológico.
No es posible dejar un
desierto a las próximas generaciones. El libro propone que el productor asuma
la responsabilidad del deterioro del suelo y la atmósfera. Aquí es donde entran
las políticas impositivas y las reformas tributarias necesarias para mitigar
esta irresponsabilidad y que sirvan de herramienta para exigir justicia climática.
Puntos clave que aborda el
libro:
Políticas Impositivas y
Regeneración: No se trata de castigar, sino de financiar la
recuperación del suelo y la captura de carbono.
Gases de Efecto Invernadero
(GEI): La responsabilidad directa sobre las emisiones de CO2
y gas metano (CH4).
El suelo y el agua como activos
finitos: El cuidado de estos recursos no es una opción, sino una
"obligación perentoria".
Este escrito crea un compromiso
multidisciplinario, invitando a los lectores —ya sean legisladores,
empresarios, científicos o ciudadanos— a ver el libro no solo como un texto
académico, sino como una hoja de ruta para mitigar el calentamiento global. La
supervivencia de nuestra especie depende de nuestra capacidad para transformar
la producción en conservación.
La crisis climática ha dejado
de ser una predicción en los modelos estadísticos para convertirse en la
realidad tangible que define nuestra era. No hay rincón de la actividad humana
que escape a sus efectos y, por lo tanto, no hay profesión que pueda permanecer
indiferente. La "ECONOMÍA AGROAMBIENTAL" no es solo un tratado para
el sector rural; es un manifiesto de supervivencia y ética para el siglo XXI.
Desde la contabilidad
ambiental, que debe aprender a tasar el capital natural, hasta la ingeniería
genética, que busca la resiliencia en las semillas; desde el derecho, que debe
legislar sobre la justicia intergeneracional, hasta la administración de
empresas, que hoy tiene la obligación de internalizar sus pasivos ambientales;
todos somos actores en este cambio de paradigma. La maximización de utilidades
no puede seguir siendo la única brújula si el costo es la erosión irreversible
de nuestros suelos, la destrucción del agua o la saturación de la atmósfera con gases de efecto invernadero.
El tiempo de las discusiones
teóricas ha terminado; estamos en el tiempo de la acción correctiva. La riqueza
que la naturaleza otorga no es un cheque en blanco, sino un patrimonio que se
debe administrar con sabiduría para quienes vendrán después de nosotros.
Lo invitamos a no ser un
espectador pasivo del deterioro global. Adquiera y estudie "ECONOMÍA AGROAMBIENTAL".
Haga de esta obra su herramienta de consulta y su punto de partida para
transformar la producción en regeneración. El futuro de nuestra agua, nuestro
suelo y nuestro clima comienza con la comprensión profunda de que la economía y
la ecología deben hablar, por fin, el mismo idioma.

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