Este explica precisamente cómo la política y la macroeconomía
definen el comportamiento del S&P 500, estructurado así:
1. El factor político: El ciclo electoral presidencial marca
el ritmo, las decisiones del gobierno y las prioridades según el momento del
mandato, y la búsqueda de reelección genera el patrón de subidas, bajadas y
volatilidad que se repite históricamente.
2. El factor macroeconómico, La política monetaria de la
Reserva Federal (tasas de interés, liquidez), la inflación y las condiciones
económicas generales pueden reforzar, modificar o incluso anular el patrón
político.
3. Interacción, se muestra que el mercado no se mueve solo
por cifras o ganancias empresariales; responde de forma muy sensible a las
decisiones políticas y al escenario macroeconómico, aunque eventos externos
inesperados también pueden romper esta dinámica.
Todo el análisis demuestra que el S&P 500 está
profundamente influenciado
por la combinación de ciclos políticos y condiciones
macroeconómicas.
El análisis mediante ajuste polinómico del comportamiento del
índice S&P 500 en los últimos 5 años nos permite identificar con claridad
la estructura de sus ciclos, cuánto duran sus fases de ascenso y descenso, y en
qué punto nos encontramos hoy.
Duración de las fases
Fases de ascenso, se extienden en promedio entre 32 y 36 días,
con una variación moderada en su recorrido hasta alcanzar la cima. Las fases de
descenso, presentan una duración similar o ligeramente menor, entre 28 y 32
días, mostrando que las caídas suelen desarrollarse con mayor rapidez que las recuperaciones
en este periodo.
Si se analiza el ciclo completo, desde un valle hasta la
siguiente baja, el ciclo completo ronda las 96 a
98 días, un patrón que se ha repetido de forma consistente en
el lustro analizado.
Posición actual del índice
En este momento, el S&P 500 se encuentra claramente en la
parte alta del ciclo, muy cerca de los niveles máximos históricos identificados
en el análisis.
Esta posición, sumada a los patrones de ciclos anteriores,
sugiere que es muy probable que en el corto o mediano plazo se presente una
corrección, una fase de ajuste que llevaría al índice a buscar niveles de
soporte antes de iniciar una nueva fase de recuperación. Es importante recordar
que este análisis se basa en patrones históricos y no constituye una
recomendación de inversión, ya que eventos económicos, financieros o geopolíticos
pueden alterar la duración y magnitud de las fases.
El análisis matemático, polinómico y de derivadas que se
muestra en este estudio, el cual modela máximos, mínimos, concavidades y puntos
de inflexión mediante funciones de sexto grado, es una herramienta excelente
para entender ciclos teóricos de oscilación.
Si aplicamos este enfoque analítico y cuantitativo al
comportamiento cíclico real del S&P 500 en un horizonte de 5 años, nos
encontramos con un patrón sumamente marcado por la macroeconomía y la política:
El ciclo presidencial de 4 a 5 años (Teoría del Ciclo Presidencial de Yale
Hirsch).
El comportamiento histórico del mercado estadounidense se
divide de manera muy marcada según el año del ciclo político-económico.
El año 1 se define como el período de "Luna de
Miel" (Postelectoral). Su comportamiento suele ser de un año de
crecimiento moderado a fuerte.
El nuevo presidente (o el reelecto) asume el cargo con
capital político. Se implementan las primeras reformas y hay una atmósfera de
certidumbre al haber dejado atrás las elecciones. El mercado tiende a
reaccionar de forma positiva ante las nuevas directrices fiscales.
En el año 2 se observa el "Valle" del ciclo (año de
elecciones de medio término). Acá su comportamiento, históricamente es el año
más débil y volátil de todo el ciclo de 5 años.
La dinámica o el punto crítico de mínimo, donde los inversores
y votantes se impacientan por la falta de resultados rápidos. Es el año en el
que se toman las decisiones políticas más difíciles, dolorosas o impopulares
(ajustes fiscales, subidas de tasas de interés) para que el costo político se
diluya antes de la siguiente elección.
El S&P 500 suele experimentar correcciones importantes
(con caídas promedio de entre el el
) tocando un "Valle" (mínimo cíclico) entre el
segundo y tercer trimestre del año.
En el año 3, muestra una gran "subida" por ser un año
preelectoral.
El comportamiento se destaca por ser el año más fuerte del
ciclo; enseña, una dinámica o cambio de concavidad —punto de inflexión hacia
arriba—. Una vez superadas las elecciones de medio término, la incertidumbre
política se desploma drásticamente.
El gobierno empieza a pavimentar el camino para la
reelección, lo que suele traducirse en políticas más laxas, estímulos
económicos o inyección de liquidez.
Históricamente, el S&P 500 sube con fuerza en este
período, registrando rendimientos promedio de doble dígito.
El año 4 se distingue por ser la "cima" o año electoral,
su comportamiento muestra rendimientos sólidos pero acompañados de alta
volatilidad en la segunda mitad del año.
En la dinámica de mercado, la primera mitad suele continuar
con el momentum del año 3. A medida que se acercan las elecciones generales en
el mes de noviembre, el mercado experimenta fluctuaciones debido a las
encuestas de intención de voto. Sin embargo, una vez resuelto el resultado
electoral, se genera un "rally de fin de año" que suele consolidar
una "cima" o máximo cíclico.
En el año 5, caracterizado por la transición y reinicio del
ciclo, se muestra un comportamiento de
retorno a la media histórica del mercado.
El ciclo se traslapa con el año 1 de la siguiente
administración. El S&P 500 consolida las ganancias previas y comienza a
reajustar sus valoraciones basándose, en
las nuevas realidades de tasas de interés y ganancias corporativas (EPS).
Los factores clave que alteran este comportamiento, así como
las variables en la ecuación polinómica, pueden variar, alterando la forma de
la curva. El ciclo del S&P 500 sufre distorsiones por factores externos
como ciclos de liquidez (políticas de la
Reserva Federal), si el año 3 coincide con un periodo de tasas de interés altas
o restrictivas por parte de la Fed para combatir la inflación, el rendimiento
expansivo natural puede verse mitigado.
Históricamente, si un presidente en funciones busca la
reelección, los incentivos para estimular la economía en los años 3 y 4 son
mucho mayores, haciendo, que estos años
sean excepcionalmente alcistas.
Los eventos de "cisne negro" o crisis imprevistas
(como pandemias, conflictos geopolíticos o quiebras sistémicas) actúan como fuerza
exógena que rompe de forma temporal la estacionalidad matemática del ciclo.

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